La Agencia irlandesa de Seguridad Alimentaria (FSAI) ha publicado una guía sobre la cultura de
seguridad alimentaria con un doble objetivo, por un lado, orientar a las empresas alimentarias en la implementación de esta cultura y, por otro, ayudar a los organismos oficiales a incorporar su evaluación en los controles oficiales.


La guía describe los requisitos legales sobre cultura de seguridad alimentaria y ofrece recomendaciones y buenas prácticas para ayudar a las empresas de todos los tamaños a desarrollar, mantener y garantizar activamente la eficacia de su cultura de seguridad alimentaria. Estas recomendaciones proporcionan herramientas valiosas para cumplir con las obligaciones del Reglamento 2021/382 de la Comisión, que modifica el Reglamento 852/2004 sobre higiene de los productos alimentarios.


La cultura de seguridad alimentaria es un requisito obligatorio para todas las empresas alimentarias desde 2021, y refleja los comportamientos, valores y actitudes de todo el personal respecto a la producción de alimentos seguros. Además de ayudar a mantener altos estándares de higiene en la empresa, es una herramienta muy útil para reducir el riesgo de intoxicaciones y brotes, evitar retiradas de producto y daños reputacionales y aumentar la confianza de las personas consumidoras.

Esta guía ayuda a los operadores de empresas alimentarias a comprender los requisitos legales para establecer una cultura de seguridad alimentaria y proporciona orientación práctica y ejemplos de buenas prácticas para ayudarles a alcanzar este cumplimiento legal. Entre otros, se detallan los siguientes requisitos:

  • Compromiso y liderazgo de la dirección, que debe priorizar la seguridad alimentaria en sus decisiones y garantizar la formación del personal.
  • Comunicación abierta y concienciación sobre los peligros de seguridad alimentaria a todo el personal.
  • Involucración de todas las personas para informar sobre problemas.
  • Mantener la cultura mediante supervisiones y verificaciones.
  • Implantar la mejora continua, analizar quejas, incidentes, resultados y ajustar el proceso, según el tamaño y riesgo del negocio.

Además, se incluye en los Anexos una lista de verificación (check-list) para que las empresas evalúen su propia cultura de seguridad alimentaria y un cuestionario para medir cómo percibe el personal la cultura de seguridad alimentaria.


Del mismo modo, la guía analiza cómo las autoridades competentes pueden incorporar la evaluación de la cultura de seguridad alimentaria en los controles oficiales, tanto de manera directa (entrevistas, observaciones de comportamientos, cuestionarios) como indirecta (resultados de los controles, registros, cumplimiento), obteniendo así una visión de la cultura a partir de los controles de seguridad alimentaria.

La guía también incluye una lista de verificación para la evaluación de la cultura de seguridad alimentaria durante una inspección.