Los micro- y nanoplásticos (MNPs) se han venido detectando en aire, agua, alimentos y en tejidos humanos (sangre, pulmones, placenta). Evidencias científicas indican que pueden causar inflamación, estrés oxidativo y alteraciones inmunológicas, pero existen lagunas de conocimiento e incertidumbres que impiden una evaluación rigurosa del riesgo para la salud humana, especialmente en exposiciones crónicas a bajas dosis y en grupos vulnerables (población infantil, embarazadas, y personal trabajador).



El cluster europeo de investigación sobre los efectos sobre la salud de los microplásticos y nanoplásticos (MNPs) (CUSP) ha publicado una Hoja de Ruta desarrollada por cinco proyectos Horizon 2020, AURORA, IMPTOX, PlasticHeal, PlasticsFatE y POLYRISK, que establece prioridades de investigación para solventar las lagunas de conocimiento sobre micro y nanoplásticos basadas en evidencia en cinco áreas clave:

  1. Materiales y Métodos: Crear herramientas armonizadas y materiales de referencia para medir MNPs con fiabilidad.
  2. Evaluación de Peligros: Investigar cómo el tamaño, forma y composición química influyen en los efectos sobre la salud humana.
  3. Evaluación de Exposición: Comprender cómo las personas se exponen a MNPs en la vida diaria, en el trabajo y a través del consumo de alimentos y agua.
  4. Marcos de Evaluación de Riesgos: Integrar datos de exposición y peligros para orientar la normativa reguladora y las políticas de gestión.
  5. Medidas de Mitigación: Identificar estrategias para reducir emisiones, minimizar exposición y promover plásticos más seguros.

La hoja de ruta del CUSP identifica 22 necesidades prioritarias de investigación, agrupadas por plazos:

  • Inmediatas (2026–2028): Establecer materiales de referencia, armonizar métodos, y desarrollar biomarcadores y modelos sensibles.
  • Medio plazo (2027–2032): Escalar biomonitorización humana, perfeccionar herramientas de evaluación de riesgos y mejorar estudios de exposición real.
  • Largo plazo (post-2032): Comprender efectos crónicos a bajas dosis de mezclas complejas y de partículas envejecidas ambientalmente para apoyar una regulación integral.

La falta de acuerdo en el Tratado Global sobre Plásticos (ONU, 2025) y las recomendaciones de la Comisión Lancet en Plásticos y Salud y la UNEP (Programa Internacional de Medioambiente) refuerzan la urgencia de actuar. El principio de precaución de la UE exige medidas preventivas ante las incertidumbres científicas.

Se requiere colaboración estratégica entre gestores políticos, personal científico e industria alimentaria para reducir los riesgos, acelerar la transición hacia alternativas seguras y sostenibles, y proteger la salud pública frente a los impactos de los micro y nanoplásticos