Comunicación de Riesgos

Las personas consumidoras cada vez demandan más información sobre los alimentos que consumen y sobre su seguridad. La percepción que la ciudadanía tenga sobre la seguridad de los alimentos que consume depende de la información que recibe sobre los riesgos alimentarios, por lo que ésta debe ser lo más neutra y rigurosa posible.

El objetivo fundamental de la comunicación de riesgos es ofrecer información significativa, pertinente y precisa destinada a un público concreto, en términos claros y comprensibles.

Los objetivos de la comunicación en seguridad alimentaria son los siguientes:

  1. Promover una mayor conciencia y comprensión de las cuestiones específicas sometidas a consideración durante el proceso de análisis de riesgos.
  2. Promover la coherencia y la transparencia en la formulación y aplicación de las decisiones de gestión de riesgos.
  3. Establecer una base sólida para comprender las decisiones sobre gestión de riesgos propuestas o aplicadas.
  4. Mejorar la eficiencia global del proceso de análisis de riesgos.
  5. Contribuir a la formulación y ejecución de programas eficaces de información y educación, cuando hayan sido elegidos como opciones de gestión de riesgos.
  6. Fomentar la confianza pública en la inocuidad del suministro de alimentos.
  7. Promover la participación adecuada de todas las partes interesadas en el proceso de comunicación de riesgos y fortalecer las relaciones de trabajo y respeto mutuo entre todas las personas participantes.
  8. Intercambiar información sobre las cuestiones que preocupan a las partes interesadas en relación con los riesgos asociados con los alimentos.
  9. Respetar, cuando fuera aplicable, la preocupación legítima de mantener la confidencialidad.

Los principios que rigen la comunicación en Seguridad Alimentaria son:

  • Apertura: se deben publicar las evaluaciones de riesgo, así como la información sobre las decisiones tomadas.
  • Transparencia: se deben transmitir claramente las áreas de incertidumbre científica en la evaluación del riesgo y las implicaciones que tienen para la salud pública.
  • Independencia: la información transmitida debe ser imparcial e independiente de los intereses políticos, de la industria, de organizaciones no gubernamentales y de otras partes interesadas.
  • Capacidad de respuesta: se debe comunicar de manera oportuna y precisa, incluso cuando no se conocen todos los detalles.

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